Las pinturas “antimoho” o fungicidas son las que incorporan en su formulación principios activos de características biocidas y cuya función es prevenir el crecimiento y proliferación de mohos (fungi) sobre la pintura una vez aplicada.
Una correcta comprensión de esta cuestión sería imposible sin hacernos a continuación otra pregunta consecuencia de la primera ¿Que son los mohos?
Los mohos son agrupaciones o cepas de hongos que una vez que adquieren el tamaño suficiente se hacen visibles al ojo humano. Los hongos no son plantas ni animales, aunque se parezcan en algunas de sus características tanto a las unas como a los otros. A las plantas, por ser organismos sedentarios que se encuentran fijos a un sustrato y mientras están vivos, no cesan de crecer y a los animales porque aunque las células de los hongos poseen pared como las de las plantas, las paredes celulares fúngicas son ricas en quitina, la misma sustancia que hace duro el esqueleto externo de los insectos.
En realidad los organismos que conocemos como hongos tienen diferentes orígenes en el árbol de la vida, razón por la cual se distribuyen en tres distintos reinos. La mayoría, los más familiares y reconocibles, conforman el reino de los hongos verdaderos Fungi o Eumycota. Otros se ubican en el mismo reino de las amebas, el llamado Protozoa, como es el caso de los hongos mucilaginosos y otros más, entre los que se cuentan ciertos mohos acuáticos que parasitan a los peces comparten un tercer reino, el denominado Chromista, con las diatomeas, un tipo de algas microscópicas.
Se estima que existe más de un millón de especies de hongos en el planeta, pero tan sólo unas 70,000 de ellas han sido descritas e identificadas por los especialistas científicos en su estudio (micólogos o micetólogos).
Desde la perspectiva económica, los hongos ofrecen múltiples servicios pues se utilizan como alimentos, levaduras de la masa de pan, fermentadores en la fabricación de vino y cerveza y en la maduración de quesos, se utilizan también en el control biológico de plagas agrícolas y demás son ampliamente utilizados en medicina como fuente de numerosos antibióticos y también en la agricultura como agentes para estimular el desarrollo de las plantas (hongos formadores de micorriza).
Sin embargo, también son dañinos cuando actúan como parásitos de plantas , animales y personas o cuando deterioran estructuras y objetos de madera a la que llegan a descomponer totalmente, paramentos y superficies interiores y exteriores de edificios, alimentos y objetos de cualquier tipo. Algunos tipos pueden además ser peligrosos por contener principios activos altamente tóxicos o alucinógenos. En el caso concreto de las pinturas los hongos producen deficiencias y pérdida de estética por coloraciones, desconchados por pérdida de adherencia, deterioro del film por fermentaciones, en el caso de contaminaciones fuertes pueden llegar a producir afecciones alérgicas y problemas de salud en personas y animales.
El moho (hongos) se reproduce por medio de pequeñas esporas que se transportan continuamente en el aire. Cuando las esporas se depositan en una superficie húmeda comienzan a crecer y a alimentarse de la superficie a la cual están adheridas mediante una descomposición de la misma. Hay hongos que crecen en madera, papel, alfombras, paredes y techos,comida y prácticamente cualquier tipo de superficie, pero siempre tiene que existir presencia de humedad, la clave en evitar su aparición y propagación sería eliminar totalmente la fuente de humedad en dicha superficie, pero esto es prácticamente imposible en la superficie de los paramentos de la mayoría de edificios y estructuras y su contenido ya que por un lado no podemos impedir que llueva y además el propio aire que respiramos y esencial para la vida contiene un porcentaje más o menos elevado de vapor de agua (humedad relativa del aire) variable en función de la zona geográfica, época del año y otra serie de circunstancias específicas a cada vivienda o edificio, tales como uso al que está destinado, ventilación, aislamiento térmico, hábitos de sus ocupantes etc.
¿Que se puede hacer entonces además del control de la humedad para evitar los efectos nocivos de los hongos? Evidentemente la respuesta es la utilización tanto en pinturas como en los recubrimientos superficiales de edificios, estructuras y objetos, de principios activos de carácter biocida que inhiban la proliferación y el crecimiento de los hongos sobre los mismos.